Bienes de consumo y ocio

Bienes de consumo y ocio

En países como el Reino Unido se calcula que un tercio de las emisiones se asocian a la producción, distribución y servicios relacionados con bienes de consumo adquiridos por la población en general, desde alimentos a discos de música o ropa, ya que hay que obtener unos recursos, manipularlos, transportarlos a los puntos de venta.

Se calcula que un adicto a las compras podría añadir unos 3000 kg de CO2 a sus emisiones anuales asociadas a todos los bienes que compra. En cambio, una persona con otros intereses y un consumo mucho más frugal y responsable sumaría sólo 500 kg de CO2 anuales por los bienes adquiridos. Las claves para un consumo con menos emisions de CO2 son reducir la adquisición de productos y que los que se deban adquirir sean respetuosos, generen pocos residuos, se hayan producido localmente…

Otro aspecto es lo que hacemos en el nuestro tiempo libre. No es lo mismo ir al cine o a un concierto, que sentarse en un parque a leer o hablar con alguien. No es lo mismo apuntarse a manualidades que ir en moto de agua. No es lo mismo alquilar una película para ver en el sofá que irse de viage cada fin de semana. Cada actividad tiene un impacto, todos ellos aún no lo suficientemente estudiados, aunque podamos hacernos una idea aproximada de lo que supone un mayor impacto energético y en recursos. Ya que caminamos sobre el terreno poco firme de las libertades personales, y que cada cual se divierte a la su manera, no es fácil establecer unos parámetros. Eso sí, dentro de la libertad de cadauno, podemos intentar reducir en lo que nos sea posible nuestro impacto: también podemos tratar de equilibrar aquellas actividades más intensivas que no podemos o no queremos cambiar ahorrando CO2 en otros ámbitos.

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