Al alimentarte

Al alimentarte

Comer es una necesidad básica, un punto de encuentro y una celebración cultural. Sus consecuencias ambientales dependen de la cantidad de recursos que son necesarios para producir la comida, como de lejos vienen los alimentos y como vamos a comprarlos, como estan de procesados, y qué cantidad comemos y tiramos. Por eso, una dieta de baja huella de carbono sería aquella basada en productos frescos y poco envasados y procesados, ecológicos cuando sea posible, con poco consumo de carne y de origen lo más local posible. Comer diverso, local, valorando lo que llega a la mesa y disfrutando con conciencia, es lo que se promueve desde el movimiento Slow Food: más riqueza, diversidad y sabor, y menos huella.

Pese a que el ahorro de CO2 de una dieta u otra es más difícil de cuantificar que el de la energía (no se trata de una conversión directa entre consumo y emisiones) se calcula que adoptar algunos hábitos para una dieta más sensata ambientalmente puede reducir las emisions de CO2 asociadas a la alimentación en un 40 % o más, en función de los hábitos personales. Sus implicaciones son similares a las de decidir abandonar los viajes aéreos.

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